Tengo ganas de ti (2012)

Tengo ganas de ti (2012)
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La sexy Gin es el nuevo amor de Hache, pero éste no puede olvidar a su antigua novia, Babi. Hache ha vuelto a casa tras pasar una temporada en Londres, alejado del recuerdo imborrable de aquel primer amor. Para poder reconstruir su vida y olvidar el pasado, Gin parece perfecta, pues es una chica de espíritu descarado, efervescente y vital que le hace creer que es posible revivir aquella magia. Pero tarde o temprano tendrá que encontrarse de nuevo con Babi… Tengo ganas de ti (2012)

 

Critica:

Hace un tiempo, mientras esperaba en la cola de una librería para pagar Hablemos de langostas, cogí un libro al azar de la estantería de bestsellers y tuve mi primer y único contacto con la prosa de Federico Moccia:
“Noche. Noche encantada. Noche dolorosa. Noche insensata, mágica y loca. Y luego más noche […]. Éstas son mis amigas, qué demonios… Fuertes. Son fuertes. Fuertes como Olas. Que no se detienen […]. Olly camina con un contoneo exagerado por la calle. Volumen al máximo y gafas de sol oscuras muy fashion [en cursiva]. Parece Paris Hilton…”
No pude pasar de ahí; pagué lo más rápido posible mi libro y salí pitando de aquel lugar.

Si bien, tal y como acabo de contarles, no he leído a Moccia en demasía (media página y pa’ casa), sí me he acercado a sus adaptaciones cinematográficas. Excepto A tres metros sobre el cielo, todas me resultaron insulsos cagarros a la altura de los guiones en los que se basaban, pero… la versión española de A tres metros sobre el cielo me resultó tan aberrante que me hizo sentir algo más que indiferencia.
Bien es cierto que acudí con una pose bastante cínica al cine, pero el cúmulo de despropósitos rompieron mi coraza y empecé a sentir algo por ella; concretamente, odio… la surrealista exhibición de machote ibérico más pasada de vueltas que en Jamón, jamón, el elogio del maltrato y los comportamientos irracionales en general, Mario Cansas en particular (con el insoportable monologuito que siempre regala a sus sufridos espectadores incluido), el momento Coca Cola entre Hache y el padre de Babi… la película era tan zafia, que no pude evitar verla una vez más.

Con el tiempo, empecé a recomendarla entre amigos con gustos afines, y nos la poníamos tomando unas cervezas para echar unas risas… hasta que me di cuenta de que la había visto más veces que otras películas que realmente sí me gustaban. Me había pasado como con Condemor y la filmografía de Sáenz de Heredia: le había cogido cariño. Y además, qué coño, estaba mejor filmada y se podía escuchar a Dorian o a The Unfinished Sympathy.

Así pues, acudí al estreno de Tengo ganas de ti con ciertas ganas de Hache, Babi y sus pretenciosas, sentimentaloides, vergonzosas y-barra-o aberrantes aventuras… por desgracia, la cosa se había descafeinado. La peli estaba bien filmada, los personajes, más reflexivos (dentro de lo que se le puede pedir a personajes de una pieza) y, en definitiva, la cosa era más razonable. Lo cual la convierte en un insulso cagarro que nunca volveré a ver. Una pena que se perdiera ese no dejo indiferente de A tres metros sobre el cielo que, sería una mierda, pero una mierda que ofendía. Y eso es mucho más difícil que hacer una mierda a secas. Tengo ganas de ti (2012)