La Jauría (2020)

La Jauría (2020)
Trailer

Serie chilena inspirada (lejanamente) en el caso de La Manada. Blanca Ibarra, de 17 años, estudiante y líder de un movimiento feminista, desaparece en medio de una protesta organizada por un grupo de alumnas del colegio Santa Inés tras un supuesto caso de abuso entre un profesor y una estudiante. Horas más tarde, una grabación de la joven siendo violada por un grupo de hombres se vuelve viral en las redes sociales. Esto provoca una frenética búsqueda para dar con el paradero de Blanca y de los responsables del hecho. Inicialmente no hay pistas, pero pronto Elisa Murillo, Olivia Fernández y Carla Farías, pertenecientes a la unidad policial especializada en delitos de género, descubren que todos los sospechosos integran un grupo de chat llamado La Jauría de lobos. Detrás de esto estarían involucrados un profesor, un sacerdote, un psicólogo e incluso el propio padre de Blanca. La Jauría

 

Critica

Un grupo de alumnas toma un colegio católico de Santiago de Chile por la desaparición de la líder de su centro de estudiantes, Blanca Ibarra y por las repetidas denuncias de abuso contra su profesor de teatro. Se hacen cargo de la investigación la comisaria Olivia Fernández (una notable Antonia Zegers) y la subcomisaria Carla Farías (María Gracia Olmegna) a quienes luego se agregará la comisaria Elisa Murillo (Daniela Vega).

La jauría es un extraordinario policial en clave feminista. Ya su cortina musical de apertura constituye todo un manifiesto al respecto. La trama combina habilmente y pone en escena en forma elocuente la multitud de dimensiones y factores que configuran el machismo jerárquico, héteropatriarcal y blanco de la sociedad chilena (y de tantas otras): la educación religiosa, la persistente influencia de los militares, el rugby, las prerrogativas de clase e incluso juegos online con sus trampas aspiracionales (y varios elementos más que no menciono para no espoilear), con los crímenes que prohija y/o encubre . Padeciendo y enfrentando todo esto, las jóvenes estudiantes y las mujeres adultas de esta historia, casi solas.

Como policial, La jauría es efectivo, apasionante y honesto: todo lo que muestra es relevante para la historia; no hay pistas falsas, ni agregados sin sentido, ni engaños ni estiramientos de la trama. Todo es sustancioso, sustancial y además coherente con su enfoque. No hay bajada de línea retórica sino a través del discurso (incluidos sus silencios) y los actos de sus personajes.

Sus planteos y las acciones de algunos personajes femeninos tampoco están exentos de polémica: la serie pretende instalar esos componentes polémicos e incómodos frente a los síntomas y signos de una radicalización del machismo de corte supremacista que plantea la serie.

Las actuaciones, el guión, el pulso narrativo, la fotografía… son de primer orden en esta gran serie cuya dirección general y “guión supervisado” es de la siempre interesante Lucía Puenzo. La Jauría